Stefan Zweig es uno de los grandes genios de la narrativa breve. En sus relatos no hay grandilocuencia ni artificio: hay humanidad. Una humanidad desnuda, contradictoria, llena de ternura, cobardía, secretos y deseos que laten bajo la superficie de lo cotidiano. Estas diez historias son una muestra impecable de su capacidad para captar lo esencial, sin aspavientos, con una economía de medios que roza lo prodigioso. Aquí encontramos a seres humildes que arrastran silencios, a mujeres y hombres que se asoman, con pudor o con desesperación, a los bordes de su propio abismo. El amor resignado, la obediencia ciega, la decepción, la esperanza efímera o la fidelidad inquebrantable surgen como chispazos, sin necesidad de explicaciones, iluminando zonas oscuras del alma con una delicadeza que desarma.