Un libro que no se lee, sino que se respira. Virginia Woolf desmonta la idea de que la vida se cuenta en hechos, y nos muestra que lo esencial se encuentra en los instantes más fugaces: una mirada perdida, una palabra no dicha, el silencio que se instala entre las personas. Al faro es un viaje íntimo por las tensiones familiares, la fugacidad del tiempo y la imposibilidad de aferrarnos a lo que creemos eterno. La prosa fluye como un mar cambiante: a veces calma y luminosa, a veces tormentosa y oscura. Woolf nos arrastra a observar cómo el deseo, la frustración, la esperanza y la muerte conviven en la misma sala, en la misma casa, en la misma memoria.
Leerlo es desafiar la narrativa tradicional y atreverse a entrar en una corriente que transforma la manera en que pensamos la literatura. Quien se acerque a este faro no encontrará certezas, sino reflejos de sí mismo en cada ola.