Permítame ser franca desde el inicio: sé lo que está pensando. El título que sostiene en sus manos es, a primera vista, una provocación o, quizás, la paradoja más grande del mundo editorial. ¿Amor? ¿Y Precios de Transferencia? Parece una broma, un error tipográfico que fusionó el rigor de una norma fiscal internacional con la pasión que enciende la vida.
Si ha tomado este libro esperando un manual árido, repleto de análisis de comparabilidad, métodos de valoración y tecnicismos regulatorios, debo advertirle que se equivoca. Si bien la precisión y la lógica del mundo contable y tributario son el telón de fondo de mi vida profesional, esta no es una historia sobre cifras; es una travesía sobre lo que las cifras no pueden medir.
Este libro es mi confesión. Es el relato de una contadora que, al intentar ordenar las cuentas de empresas nacionales y multinacionales, terminó ordenando las cuentas de su propia existencia.
Es la prueba viva de que el amor no solo florece en los lugares más inesperados, sino que puede ser el catalizador más poderoso para alcanzar el éxito, la plenitud y la sabiduría personal, incluso en un entorno tan estricto como el de las finanzas.