¿Qué sucede cuando el cuerpo deja de ser habitable? ¿Cómo nombrar un dolor que obliga a inventar otra lengua para seguir viviendo? Este libro convierte la experiencia de vivir con fibromialgia y otras enfermedades de difícil diagnóstico en una búsqueda de lenguaje. Lejos de construir un testimonio clínico, anoche soñé que mi cuerpo era un caudal propone una exploración íntima y colectiva de aquello que incluso cuando duele permanece invisible. En estas páginas, Irina Petro de León recorre el cuerpo como quien atraviesa un territorio inundado: conversa con sus muertos, vuelve a la tierra donde nació, escucha el rumor del agua y aprende que escribir también es una forma de sostenerse. Entre el poema y la prosa, entre la memoria familiar y la experiencia de la enfermedad, se construye una obra de extraordinaria delicadeza sobre la fragilidad, el cuidado y la persistencia. Con una voz de gran fuerza poética y una sensibilidad capaz de hacer dialogar lo cotidiano con lo ancestral, la autora compone una cartografía del dolor que es una celebración obstinada de la vida y de la palabra como forma de resistencia.