La Biblia recoge el largo camino de la cultura y de la espiritualidad humana: es reflexión y mensaje que se convierte en palabras humanas. Es tradición inspiradora de nuevos horizontes en la memoria y comprensión de hombres que no se distinguieron por sus planteamientos filosóficos, pero que experimentaron la presencia de Dios de la salvación, de la verdad y de la vida, una experiencia tan sencilla como la palabra.