Cuando un hombre conocido como Cock Robin aparece asesinado con una flecha clavada en el pecho, John Markham, fiscal del distrito de Nueva York, llama a Philo Vance para la investigación. Vance, un detective aficionado con buen ojo y poco partidario de las coincidencias, no tarda en señalar la referencia a una conocida canción infantil. Y pronto queda claro que ésta será la pauta de una serie de crímenes extraordinarios, ideados por un asesino de mente perversa que mantiene una constante provocación a la policía a través de cartas enviadas a los periódicos, todas ellas con la firma de "Obispo".