Afrentado por el rapto de su hermana, el rey Príamo de Troya se niega a devolver a Helena a su esposo Menelao. El desagravio es la excusa del poderoso Agamenón de Micenas, hermano de Menelao, para dirigir una expedición contra Troya, pues la ciudad controla el tránsito de las riquezas entre oriente y occidente. Pero, cuando el ejército está listo, Agamenón contrae una deuda con la diosa Artemis que solo podrá reparar con un inconcebible sacrificio. Los hermanos se ven en una situación imposible: o destruyen a su familia o caerán bajo la ira de los griegos. Este relato nos enfrenta a uno de los más graves tabús del ser humano, tal como lo recogió magistralmente Eurípides en la tragedia Ifigenia en Áulide.