La novela cuenta la historia de Ambrosio, un monje español que es presentado como la idealización de la virtud atribuida a los ministros de Dios. Casto, frugal, disciplinado, piadoso y puro, y al mismo tiempo humilde, dócil y servicial, es un estereotipo de la integridad sin mácula, incorruptible, que se espera de los representantes del catolicismo. Pero Ambrosio, un buen día, se verá tentado por un ser infernal, encarnado en la figura de una mujer irresistible que, en un principio, se hace pasar por monaguillo para irrumpir en el mundo santificado del eclesiástico. La versatilidad de este Ángel del Mal hará caer a Ambrosio desde el pináculo más elevado de su virtud hasta el pozo más hondo, hasta la sima más profunda de la abyección, condenando para siempre su alma corrupta.