Para Gonzalo, hablar con los muertos de su familia es tan natural como la tranquila vida de pueblo que lleva con su hermana, su mamá, su tía y su abuela. Sin embargo, la calma termina cuando empieza a escuchar los murmullos de los muertos anunciando una tormenta que sacudirá no solo a su pueblo, sino a toda Colombia: un odio que se extiende como un incendio, arrasando todo a su paso.
En esta novela que habla sobre los primeros años de la violencia partidista de mediados del siglo XX, prevalece la mirada sorprendida e ingenua de un niño que no logra comprender la locura de los vivos ni los gritos de los muertos.