Cuándo, dónde, cómo y por qué se convirtió Gabo en escritor... Varias razones motivaron este libro; entre ellas, que Gabo y quien lo escribe llegamos a Zipaquirá en 1943, con cincuenta días de diferencia. Yo, porque nací allí el 17 de enero de ese año, y Gabriel, porque después, el 8 de marzo, cuando tenía dieciséis años, llegó a vivir en el Liceo Nacional de Varones, situado a 150 metros de mi casa. Durante catorce años indagué en edificaciones, rincones, espacios, calles y sitios en los que Gabo se movió hasta febrero de 1947, al entrar a estudiar Derecho en la Universidad Nacional. Logré entrevistar a 83 testigos, de los cuales ya murieron 74. Todos me ayudaron a revivir las vivencias de Gabo en Zipaquirá, tras su «huida voluntaria» de la costa Caribe y a donde llegó, por cosas del destino, al Liceo Nacional de Varones, que era una especie de universidad literaria. Logré rescatar y desempolvar información privilegiada detenida en el tiempo por setenta años en la memoria de quienes convivieron con él durante 1.400 días, y en la de familiares de personas que vivieron parte de esta historia. Gabo, sin planearlo, llegó a Zipaquirá a realizar «un curso intensivo de escritor»; sin familia cercana, con sentimientos de nostalgia iniciados a raíz de la muerte de su abuelo, el coronel Nicolás Ricardo Márquez, y que se volvieron soledad en Zipaquirá. Gabo nació biológicamente en Aracataca, pero intelectual y literariamente en Zipaquirá, donde uno de sus profesores lo convirtió en escritor, lo cual reconoce él en su autobiografía Vivir para contarla.