Son muchos los intereses que prefieren perturbar la confianza, generar divisiones internas en las sociedades, polarizar y conducir al final al desastre por razones geoestratégicas.
Demasiadas experiencias negativas a lo largo de la historia nos demuestran que la versión de la realidad que el poder público ofrece a los ciudadanos suele acomodarse a sus fines e intereses, en el mejor de los casos, y en el peor a las pretensiones personales de quienes ocupan el poder. Así que, desde el reconocimiento a las buenas intenciones de las instituciones internacionales, creo que debe ser la sociedad civil la que organice, y ya lo esta haciendo para responder a los infundidos que circulan en las redes.