A punto de abandonar Scotland Yard, el último encargo Dick Martin es capturar a Lew Pheeney, un delincuente al que conoce bien y que es el principal sospechoso del atraco al Helborough Bank. Pero tiene una coartada sorprendente: al mismo tiempo que el crimen, estaba llevando a cabo un trabajo privado de apertura de cerraduras, bastante sucio pero honrado.