Después de más de veinte años de práctica clínica en psicología, un paisaje ha empezado a revelarse de forma clara; como cuando la neblina cede y emerge un bosque. Lo que así veo lo podría expresar de la siguiente manera: existe una constitución espiritual en las personas.
Obviamente, esto no es ninguna novedad y es algo que ha sido constatado desde hace milenios por muchos seres humanos. Lo que pasa es que, para quienes hemos tenido formación académica en el campo de la salud, es algo que debe mantenerse al margen y debemos obrar en el contexto de ciertos constructos teóricos; entonces, verlo ya en la praxis es como un descubrimiento.