Diariamente, en el mundo te rodean circunstancias adversas: amargura, desánimo, tristeza y temor que cambian el sentido del plan de Dios para tu vida, porque con la duda vacilas, pierdes la esperanza y olvidas que Dios te ama y está siempre a tu lado para ayudarte a llevar la carga y resolver tus dificultades.
Es momento de mover tu existencia con el vigor y con la presencia de la Palabra Divina. Cuando experimentes algunos de los estados de ánimo descritos en esta obra, encontrarás el mensaje adecuado para dar respuesta a cada una de tus peticiones.
Así que, si estás en época de sequía espiritual utiliza la lluvia vivificadora de la Palabra de Dios: empapa tu espíritu con gracia consoladora; apóyate firmemente y confía en sus promesas, te pertenecen, debes invocarlas con fe para que actúen y proporcionen alivio a tu necesidad.